Super héroes

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Por Georgina Barrera

Naces, creces, te enseñan el orden establecido del mundo, vas a la escuela, te cuentan sobre el amor romántico y te enseñan el ritual para no seleccionar a la pareja y la forma olímpica de ignorar tus expectativas y la cruel realidad de que enamorarse no es para siempre, luego te cuentan de la hora de matrimoniarse y la de tener hijos y ahí vas, te casas y tienes hijos.

Lo que sigue, todos lo que hemos pasado por la ceremonia de recibir la noticia de la próxima paternidad, jamás, jamás lo compartimos. De las mamás todo se sabe: engordan, cambian, son sensibles, el parto dolerá, cargarán 40
semanas con un cuerpo que no es el de ellas y se nutrirá de ellas hasta entrados los 2 años o talvez más, en fin, se sabe.
¿Y de los papás?
Ellos también cambian pero no igual que ellas.
Ellas cambian desde el momento de saberse embarazadas, ellos se convierten , en muchos casos en centinelas de la embarazada, y a veces en extraños que miran con asombro y rechazo como la mujer que los acompañaba cambia brutalmente para convertirse en madre.

El momento cumbre de su transformación ocurre cuando les entregan a su hij@. Sus ojos se impriman de sus hij@s y algunos desarrollan alas, otros capas, otros fuerza descomunal, otros flexibilidad sin límites, otros se vuelven sencillos peinadores o diseñadores de vestuario, algunos se convierten en chefs, otros en cantantes, la gran mayoría aprende a cantar. Todos, los que deciden ser valientes y quedarse con esas mujeres que en medio de dolor sin igual traen a este plano un nuevo ser, se vuelven impresionantes máquinas de proveer. Proveen dinero, apoyo material, respaldo emocional, y a cambio reciben llantos a media noche, cólicos a los 4 meses, vómitos, calenturas, balbuceos y con suerte la celebrada repetición automática de pa-pa- pa-pa que los vuelve absolutamente locos.
No todos se transforman así.

Otros se vuelven sombras y desarrollan poderes de invisibilidad, se vuelven escapistas y magos del desprecio y el rechazo. Sí, hay algunos que se convierten en los antagónicos de la película para que ellas, las madres, se vuelvan las heroínas del cuento.
Con los años la capa se desgasta, el antifaz se despule, las canas tiñen la cabellera y la neurosis los transforma en la sombra del héroe que fueron. Para entonces la mayoría pensamos que el viejo está viejo y no sabe nada.
La mirada le empaña, el cansancio lo merma y se vuelve pequeño. Mi héroe, particularmente el mío, tenía los poderes en la boca, hablaba como ninguno y era capaz de destruirme con un discurso breve y consiso, era una verdadera masa demoledora al mencionar mis horrores y mis pifias. Un día quiso pagarme con su ominoso dinero y me sentí tan humilladapor cobrar 35 pesos por una consulta médica que di la espalda para no volver ahí.

Los padres se vuelven héroes, sí. No dura, lo sé, pero tú que me lees recuerda, si eres hombre, que el tiempo de ser héroe dura poco y aprovéchalo al máximo. Si eres mujer, serás tu propia heroína siempre.
Feliz día, papá.

Paloma Cuevas R.

Paloma Cuevas R. es el resultado de una educación libre y sin trabas. Obtuvo una formación académica en Filosofía por la UNAM y en Enseñanza del Inglés por la UAEM. Es humanista y sapiosexual. Docente durante más de 22 años, columnista, escritora y locutora en temas de Cultura, Política y Erotismo. Corresponsal del programa “A Medios Chiles” de #LaPayolaRadio. Promotora y gestora cultural incansable. Madre y cómplice de los Tres Mosqueteros. Amante declarada de México, el buen café y la verdad sin anestesia. Cuenta con un par de libros publicados en colaboración con otros autores: “Nosotros también nos acordamos”, publicado por la Universidad Autónoma del Estado de México, y “Hacerle al Cuento” Antología de aniversario de Amarillo Editores. Colabora con UniRadio y es una humanista declarada. "La educación y la cultura son el más poderoso antídoto contra la violencia..."

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