Mil Palabras, la nueva obra de Gabriel Zaid

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STAFF / PCR Noticias

Mil palabras es la nueva obra de Gabriel Zaid, una compilación de artículos en los que logra que cada palabra establezca un diálogo inusitado entre pasado y presente, entre sentido original y sus derivaciones.

Muchas palabras llaman la atención por sí mismas. Despiertan la curiosidad, los comentarios y luego el uso intencionado. En todas las lenguas hay juegos de palabras, chistes basados en un doble sentido y observaciones lingüísticas. En los periódicos, la radio, la televisión y la web hay secciones dedicadas a comentar palabras. Muchos lectores resuelven crucigramas o pruebas sobre el significado de una palabra. Los diccionarios se inventaron hace más de 4,000 años.
     Comenta más de un millar por el simple gusto de hacerlo. Se puede leer de cabo a rabo o en cualquier orden. Comparte con el lector curioso la felicidad de observar.
     La lista de más de 200 diccionarios consultados es una guía de interés para el lector y permite simplificar su mención en los capítulos correspondientes. Hay aparte una lista platicada de los diccionarios especialmente recomendables. Y un índice alfabético de las palabras comentadas.

 

En caso de que se les haya antojado leerlo, así comienza Mil palabras:

“La creatividad de los hablantes produce frases circunstanciales y textos literarios, dentro de los usos lingüísticos vigentes; pero también usos nuevos: innovaciones que amplían los límites de lo que se puede decir.
     Su origen es personal, aunque rara vez se conserva el nombre del autor. Sabemos que jitanjáfora fue inventada por Alfonso Reyes para crear un concepto literario; que vivencia es invento de José Ortega y Gasset para traducir Erlebnis como término fenomenológico; que canoa fue adoptada del taíno por Cristóbal Colón; pero no sabemos quién inventó aguanoche ni pan.
     Que los autores sean desconocidos no los vuelve impersonales. Tampoco justifica la noción romántica del pueblo como creador colectivo. La autoría popular se da de otra manera: autorizando (o no) el uso general de la palabranoche inventada por alguien y hasta el de vivencia, que pasó del uso técnico al uso general. O ignorando jitanjáfora, que sigue siendo un tecnicismo.
     Las innovaciones que gustan o parecen útiles pasan de unos hablantes a otros, de manera más o menos extensa. Pueden cobrar vigencia en un pequeño grupo de personas, en una localidad, en uno o más países y hasta en varias lenguas (con alteraciones). El uso puede mantenerse siglos o desaparecer en unas cuantas décadas. Hay un léxico juvenil que aparece y desaparece con cada generación.
     En una lengua, localidad y fecha, alguien creó el nombre del chocolate, que ahora existe en muchas lenguas. Si toda novedad tuviera tal difusión, habría una sola lengua en el planeta. Pero muchas innovaciones son desconocidas o rechazadas fuera de su lugar de origen. La extensión de cada una es diferente, y esto va diferenciando las hablas locales.
      En la vida cotidiana, todas las hablas son locales. Las lenguas generales (el español, el inglés) son constructos ideales de los usos comunes a numerosas localidades y estamentos. Si hubiera mapas lingüísticos detallados y constantemente actualizados de todas las comunidades del globo, toda lengua podría descomponerse en un sustrato general más diferencias locales y estamentales. Y podría configurarse la extensión de cada lengua general y de cada diferencia.
     En la práctica, las lenguas generales surgen de los estamentos superiores: los que más viajan. La población completamente aislada y sumergida en la vida local (algo que tiende a desaparecer con los medios de comunicación masiva) no necesita una lingua franca para viajar o recibir viajeros.
    Las lenguas generales excluyen las formas de hablar poco extendidas; y esta exclusión práctica llega a verse como una distinción, socialmente excluyente. La lengua de los estamentos superiores es la que se considera correcta: la lengua general.
    La evolución de las lenguas tiene algo de mutación genética. Muchas alteraciones de los usos lingüísticos son simples errores que desaparecen. Otras son innovaciones felices y bien recibidas, que se extienden y acaban siendo cambios evolutivos…”

 

Paloma Cuevas R.

Paloma Cuevas R. es el resultado de una educación libre y sin trabas. Obtuvo una formación académica en Filosofía por la UNAM y en Enseñanza del Inglés por la UAEM. Es humanista y sapiosexual. Docente durante más de 22 años, columnista, escritora y locutora en temas de Cultura, Política y Erotismo. Corresponsal del programa “A Medios Chiles” de #LaPayolaRadio. Promotora y gestora cultural incansable. Madre y cómplice de los Tres Mosqueteros. Amante declarada de México, el buen café y la verdad sin anestesia. Cuenta con un par de libros publicados en colaboración con otros autores: “Nosotros también nos acordamos”, publicado por la Universidad Autónoma del Estado de México, y “Hacerle al Cuento” Antología de aniversario de Amarillo Editores. Colabora con UniRadio y es una humanista declarada. "La educación y la cultura son el más poderoso antídoto contra la violencia..."

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