#LaCalleEsNuestra

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Por: Paloma Cuevas R.

 

Hace algunos días la diputada Ana Miriam Ferraez, declaró que propondría el toque de queda a partir de las 10 de la noche para las mujeres con la intención de combatir los feminicidios en el estado de Veracruz – como si ese estado no hubiera sufrido suficiente ya por los abusos de algunos políticos – y como si encerrando a las mujeres a piedra y lodo se corrigieran las conductas misóginas que han llevado a la necesidad de decretar Alertas de Violencia de Género en diversas entidades de nuestro país:

“Es necesario hasta un toque de queda para las mujeres y que no salgan de casa a las 10 de la noche; a partir de las 10 de la noche, mientras esto se arregla”, indicó, como si “esto” – los feminicidios – pudiera “arreglarse” privando a un segmento de la población – que por cierto representa más de la mitad de la misma – de sus garantías constitucionales, tales como el trato igualitario al que se supone que tenemos derecho, el libre tránsito, libertad de asociación y tantas otras.

Resulta por demás infortunado que en pleno siglo XXI existan legisladores carentes de sensibilidad para tratar un tema de estas dimensiones, aún más infortunado que sea una mujer quien sugiera que como medida precautoria para disminuir los feminicidios en el estado de Veracruz la única posibilidad sea el encierro, como si no existiera alguna otra forma de garantizar su seguridad.

 

Más allá de que la medida resulta anticonstitucional – a todas luces – es risible si no es que también ofensivo el “pensar” que sean las mujeres quienes deban encerrarse para poder estar “seguras”, cuando además se ha comprobado que los feminicidios en muchos casos ocurren a manos de las parejas o familiares de las víctimas, el enemigo está en muchas ocasiones en casa.

La evidente ignorancia sobre el tema y la falta de sensibilidad resultan indignantes. No es privando de sus libertades a las mujeres como se puede garantizar su seguridad, además de que resulta un atropello.

El respeto es sencillamente una cuestión de educación, que resulta un tema de vida o muerte cuando las medidas podrían estar en manos de gente falta de conocimiento. Aquí cabe muy bien el dicho: “hay que pensar antes de hablar”.

La palabra feminicidio provoca comezón, duele y destroza desde lo más profundo a nuestra sociedad y el que sea recurrente es un síntoma de una sociedad muy enferma que demuestra de este modo su máximo grado de discriminación y violencia de género, que de manera sistemática muestra un conjunto de acciones de extrema violencia  y contenido  deshumanizante, a todas luces incorrecto, que puede incluir tortura emocional o física, mutilaciones, quemaduras, ensañamiento, ofensas y violencias de todo tipo: económica, social, moral, sexual, etc.

Estas prácticas son infringidas hacia niñas y mujeres que son víctimas en su entorno tanto familiar como social, normalizando la violencia y haciéndola parecer parte de la cotidianidad.

Como ya se ha hecho costumbre, después del niño ahogado se pretende tapar el pozo, y al caer en la cuenta de la carencia de corrección política en sus declaraciones y la molestia generada no sólo en la comunidad femenina, sino en general Ferraez optó por disculparse, lo cual no ha sido suficiente.

La respuesta a la legisladora Ferraez no se ha hecho esperar y ha sido enérgica. En esta ocasión en forma de #Hashtag  con la leyenda #LaCalleEsNuestra, como llamada de atención, grito de auxilio a las autoridades  y exigencia para la recuperación de los espacios que no tendrían por qué estarnos vedados, además de un recordatorio de la obligación de las autoridades de garantizar la seguridad de la ciudadanía, sea del género que fuere.

Este hashtag es en sí una invitación a la movilización, así como una convocatoria a todas las mujeres – activistas, feministas, colectivas, mujeres de la vida política nacional, intelectuales, deportistas y un muy largo etcétera – con la instrucción de publicar una selfie en algún espacio público acompañada de #LaCalleEsNuestra #YLaNocheTambién, mostrando así el repudio a la intención de toque de queda   que no es más  que una forma de violencia más  que nos revictimiza impidiéndonos disfrutar de nuestro derecho al libre tránsito y a la decisión de disfrutar del espacio público.

Las mujeres no somos ciudadanas de segunda, merecemos vivir sin restricciones que pongan nuestros derechos constitucionales en riesgo y esta iniciativa será seguramente una nueva forma de que la ciudadanía activa muestre que es capaz de provocar cambios tangibles, porque #VivasNosqueremos
La inseguridad y la misoginia se combaten con educación, prevención y sanciones adecuadas. No es encerrando a las mujeres como se puede garantizar su vida. #LaCalleEsNuestra #YlaNocheTambien

 

Paloma Cuevas R.

Paloma Cuevas R. es el resultado de una educación libre y sin trabas. Obtuvo una formación académica en Filosofía por la UNAM y en Enseñanza del Inglés por la UAEM. Es humanista y sapiosexual. Docente durante más de 22 años, columnista, escritora y locutora en temas de Cultura, Política y Erotismo. Corresponsal del programa “A Medios Chiles” de #LaPayolaRadio. Promotora y gestora cultural incansable. Madre y cómplice de los Tres Mosqueteros. Amante declarada de México, el buen café y la verdad sin anestesia. Cuenta con un par de libros publicados en colaboración con otros autores: “Nosotros también nos acordamos”, publicado por la Universidad Autónoma del Estado de México, y “Hacerle al Cuento” Antología de aniversario de Amarillo Editores. Colabora con UniRadio y es una humanista declarada. "La educación y la cultura son el más poderoso antídoto contra la violencia..."

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