¡¡¡Felicidades Mamá!!!

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Por: Paloma Cuevas R.

Todo mundo dice que su mamá es la mejor madre del mundo, cada quién de acuerdo a sus necesidades y a sus circunstancias lo siente o lo menciona así. Sin embargo ser hija de una madre como la mía no es algo sencillo. Yo no nací de una de esas dulces mujeres que se quedan en su casita recargadas en el codo mirando por la ventana y esperando que el príncipe azul venga a rescatarlas o que les resuelvan la vida, y que muchas veces terminan con los codos raspados de tanto esperar y el espíritu quebrado por su falta de valor para salir a adueñarse del mundo que podría pertenecerles (mis respetos para ellas de cualquier manera porque mi paciencia en ese sentido es muy limitada). Acepto que a veces hubiera deseado que mi madre se quedara en la casa o que preparara pasteles, o que plantara rosas, pero entonces ¿quién habría hecho todo lo que ella hizo?

Mi madre es, ha sido y será siempre una guerrera y estoy muy orgullosa de ser su hija, por todas las razones por las que las hijas amamos a nuestras madres y por muchas más… Ella fue hija de Doña Cotita Estrada una mujer hermosa, fuerte e inteligente que nunca fue sumisa y que siempre se dio a respetar, como tal no podía ser menos mujer, ni menos amazona, ni menos valiente, ni menosluchona. De esa dinastía de mujeres fuertes nací yo y orgullosa estoy.

Gloria Ramos es mi madre, pero es mucho más: Ella es una mujer maravillosa que enfrentó y le ganó a la muerte cuando a los siete años le fue diagnosticada fiebre reumática, y estuvo atada a su cama durante más de un año, una pequeñita de apariencia frágil y espíritu inquebrantable, que una tarde de junio volvió a caminar cuando a instancias de su hermanita Alba (un año menor que ella) salieron a dar pasitos al patio que daba a la avenida principal, la hermana menor que era un poco más alta la tomaba de las manitas y le daba apoyo hasta el otro lado de la calle, la tarde estaba fresca y el aire olía a mangos y papaya, era temporada y de repente al llegar al otro lado de la calle, la hermana le jugó una broma y le dijo: “Ah no, ya no te ayudo, pesas mucho, te toca regresarte solita…” Primero el terror, luego un grito, un pasito, luego otro, otro y otro más… hasta que volvió a caminar con toda la seguridad que hace que sus pasos dejen huella por donde quiera que ella camina.

Esa misma seguridad, fue la que la hizo ir más allá de los cerros de Cintalapa a buscar una mejor vida a Tuxtla donde desde muy jovencita se convirtió en una enfermera muy capaz, siendo supervisora, y enfermera jefa, hasta que esa curiosidad innata la hizo buscar mucho más lejos y decidió que la pecera era muy pequeña y ella necesitaba un océano, así llegó a la ciudad de México en donde se convirtió en licenciada en enfermería, y obtuvo dos posgrados uno en enseñanza y otro en administración, sin perder nunca la alegría ni el brillo de su mirada tan característica, esa que me hace creer en Dios y en que todas las mañanas son un nuevo comienzo, obtuvo los mejores puestos disponibles para su área: Jefa de enfermeras en el Infantil Privado, Jefa de enfermeras en el Hospital Santelena, Fundadora de la escuela de enfermería del Santelena, y otros tantos más, que nomencionaré porque no hablamos aquí de su curriculum vitae, hablamos de mi mamá…

Una madre libre de toda culpa. Más allá de eso siempre ha sido mi mamá, la que cura raspones, la que limpia una lágrima, la que sabe poner un alto cuando es necesario, la que me enseñó que las mujeres somos fuertes y que sólo la gente ociosa se deprime. 

La que todas las noches después de llegar de trabajar se daba el tiempo de revisar tareas, de contarnos su día de trabajo, escucharnos, conocernos y después de eso arroparnos mientras nos contaba un cuento, pero nunca sin antes haber visto las noticias con Jacobo.

Ella me enseño que no existen los límites, que esos están en mi mente, que no requiero de un hombre para ser valorada, pero que si lo deseo también puedo tenerlo en mi vida. Que la sonrisa es la mejor medicina y que una llamada al día nos mantiene siempre unidas. Siempre he sido una mujer muy fuerte y muy dura, y sin embargo basta una palabra suya para que me derrita, una sonrisa suya para que el día más nublado tenga sentido y sea bello y, una lágrima suya para que todo se derrumbe o se reconstruya.

Yo me fui a buscar mi destino a los 17 años, segura de que iba a conquistar el mundo estudiando filosofía, ella al principio no estuvo de acuerdo, pero mi mejor argumento fue decirle: “Mamá si confías en lo que formaste, no tienes nada de que tener miedo…”, con la seguridad que la caracteriza, me dijo: “Hija ve y aduéñate de tus sueños…”

Espero algún día ser la mitad de buena madre que ella ha sido, sé que tengo muchas carencias porque yo no soy ni modosita, ni suavecita, ni tengo el besito que todo lo alivia, pero juro que hago mi mejor esfuerzo para que los Tres Mosqueteros sean los hombres que hagan que cualquier mujer se sienta protegida, amada y respetada y que algún día ese dicho que dice “Si un hombre trata a su mujer como una princesa es porque fue educado por una reina” sea algo que nos defina, entonces y como siempre lo he dicho yo podré contestar: “Es que yo fui educada por una Diosa…”

Este es un pequeño homenaje para que sepas que siempre estás en mi mente, en mis pensamientos y en mis acciones, esperando ser congruente, valiente y caminar con los valores que TÚ me enseñaste.
Te amo mamá.

Paloma Cuevas R.

Paloma Cuevas R. es el resultado de una educación libre y sin trabas. Obtuvo una formación académica en Filosofía por la UNAM y en Enseñanza del Inglés por la UAEM. Es humanista y sapiosexual. Docente durante más de 22 años, columnista, escritora y locutora en temas de Cultura, Política y Erotismo. Corresponsal del programa “A Medios Chiles” de #LaPayolaRadio. Promotora y gestora cultural incansable. Madre y cómplice de los Tres Mosqueteros. Amante declarada de México, el buen café y la verdad sin anestesia. Cuenta con un par de libros publicados en colaboración con otros autores: “Nosotros también nos acordamos”, publicado por la Universidad Autónoma del Estado de México, y “Hacerle al Cuento” Antología de aniversario de Amarillo Editores. Colabora con UniRadio y es una humanista declarada. "La educación y la cultura son el más poderoso antídoto contra la violencia..."

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