Del divorcio y otros animales mitológicos…

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Por: Paloma Cuevas R.

Hubo un tiempo en el pasado en que era mujer…

Hubo un tiempo hace tiempo en que tenía sueños…

Hubo un tiempo cuando tenía sueños y era mujer en que el tiempo no importaba…

Hubo un tiempo en que los sueños se vislumbraban realizables, en que las madrugadas no estaban contadas y en que los desvelos se antojaban deliciosos…

Ese tiempo fue hace tiempo.

Ahora soy una madre… una mujer que tiene hijos… varios de ellos…

Soy madre que cambia a veces mis sueños por un par de horas de descanso.

Una madre que atesora cada minuto del día para realizar todas las actividades necesarias… (conste que no dije las deseadas…)

Una madre para las que las madrugadas de repente nada tienen que ver con velas aromáticas, masajes ni desvelos sensuales, sino con el dolor de estómago, el cólico o el estornudo a deshoras….

Y es que las madres somos todas esas hermosas criaturas que cuando se trata de los hijos se despojan de hasta el más mínimo rastro de egoísmo… simple y sencillamente por el gusto de ver a nuestros hijos ser felices…

Las madres somos esos seres llenos de responsabilidades que entre cada una de

ellas vamos perdiendo poco a poco algunos de los pétalos que nos hacían parecer rosas y nos vamos convirtiendo en esos tallos secos llenos de espinas…. (y la dramática… ¿no vino?)

Todo esto revoloteaba por mi cabeza la semana del mes del último de los trece años que duró mi matrimonio… ¡¡¡TRECE AÑOS!!! No trece minutos, ni trece horas, no trece días, no trece meses… ¡¡¡TRECE AÑOS!!!, sí leyeron bien…

Muchos días… demasiados… pero ¿cómo decidirme a mandar todo a volar en cachitos de papalote? ¿Cómo atreverme a ser la “bruja” que decide que esto ya no tiene futuro y no quiero continuar? ¿Cómo explicarle a mis hijos… los tres mosqueteros que su madre tiene las agallas de continuar mejor sola que mal acompañada… un sendero en el que su padre estará presente “sólo” los domingos y los días festivos?

Pues no lo sé… tal vez algún espíritu chocarrero consistente en una hemorragia atentado de asesinato provocada por un quiste… que estuvo a punto de mandarme a vivir junto a San Pedro haya sido quien tiene la culpa…

¡Todo siempre en visión de culpabilidades…! ¡Bendita tradición judeo-cristiana!

¿Por qué no decir… Querido quiste: mucho te agradezco haberme dado el valor de amar nuevamente mi vida y decidir no seguir desperdiciándola esperando a que una mañana “todo” se resuelva y pueda ser feliz…?.

Bendito sea mi egoísmo que me ha permitido hoy volver a ser libre y plena… no soy abanderada del divorcio, soy abanderada de la vida, hoy más que nunca quiero y respeto al papá de mis hijos (¿será porque ya no tengo tiempo ni ganas de pelearme con él todos los días? ¿Será porque ahora como lo veo una vez por semana hasta gusto me da saludarlo? ¿Será porque recuerdo que hubo un día en que tuvimos objetivos similares que ahora se mezclan en tres caritas llenas de inocencia que confían en nosotros?) No lo sé.

Hace un par de días un persona muy cercana a mí me dijo: “Ay preciosa, tienes una forma de vida muy rara… me das miedo…” A mí me dio risa… antes me daba terror siquiera pensar en plantear el divorcio… hoy he logrado una “sana” convivencia, plagada de camaradería… ¿será que se llama culpa?

Hoy por hoy lo único que sé, es que además de ser madre… hoy soy MUJER… ¡Y qué creen? ¡Me gusta!

** Publicado originalmente en la “Revista Ganando Espacios”, Mayo 2013

Paloma Cuevas R.

Paloma Cuevas R. es el resultado de una educación libre y sin trabas. Obtuvo una formación académica en Filosofía por la UNAM y en Enseñanza del Inglés por la UAEM. Es humanista y sapiosexual. Docente durante más de 22 años, columnista, escritora y locutora en temas de Cultura, Política y Erotismo. Corresponsal del programa “A Medios Chiles” de #LaPayolaRadio. Promotora y gestora cultural incansable. Madre y cómplice de los Tres Mosqueteros. Amante declarada de México, el buen café y la verdad sin anestesia. Cuenta con un par de libros publicados en colaboración con otros autores: “Nosotros también nos acordamos”, publicado por la Universidad Autónoma del Estado de México, y “Hacerle al Cuento” Antología de aniversario de Amarillo Editores. Colabora con UniRadio y es una humanista declarada. "La educación y la cultura son el más poderoso antídoto contra la violencia..."

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