¿De qué color son las cebollas?

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Por: Francisco David Méndez Manzo

En el bolsillo derecho de mi pantalón de mezclilla tengo seis pesos con cincuenta centavos, una generosa porción de pelusas varias (reconozco el espíritu de un antiguo recibo del oxxo) y cuatro historias que algún día deberé terminar de contar, si encuentro una forma digna de comenzarlas.

Junto a ellas está el número 142 857, número diabólico, que al ser multiplicado por 2, 3, 4… da por resultado los mismos seis dígitos en el mismo orden, cambiando sólo el número de partida. Así sigue hasta llegar al 7. Entonces se descuelga del palco de la reina la cifra 999 999, de cara inesperada. Si continúas por 8, 9 y hasta 13 seguirá la misma progresión; sólo tienes que sumar el primer dígito con el último para obtener el número diabólico. ¿Cómo que no me entiendes? A ver: multiplica (¿Sabes multiplicar?) 142 857 X 2 igual a 285 714. Es decir, en lugar de uno, cuatro, dos, ocho, cinco, siete, comenzamos a contar por el dos y tenemos los mismos números en el mismo orden: dos, ocho, cinco, siete… ¿Ya? Cómo me desespera la gente que no pone atención a lo que lee.

Sigamos con mi bolsillo derecho. Por favor recuerda que es un pantalón de mezclilla y es difícil sacar todo lo que guarda. Aquí encuentro una mosca hembra. Puedes identificar a la hembra apretando suavemente su abdomen; saldrá entonces su ovoducto. En caso de ser macho, no evidenciará nada. Jamás juntes en el mismo bolsillo a una mosca macho y a una hembra, son unos probóscidos totalmente indecentes y te llenaran la ropa de larvas como arroces diminutos (no te los comas, no saben a arroz).

En el bolsillo derecho, sí, así es, de mi pantalón de mezclilla colecciono maravillas útiles y maravillas inútiles que voy robando a mis amigos, unas, y recogiendo de la calle, otras, e intento algún día abrir un museo para que la gente me alimente mientras muestro el contenido. Vendrán de países lejanos a dejarme unas monedas en el sombrero (un sombrero de vagabundo que guardo, claro está, en el bolsillo derecho) mientras abren la boca desmesuradamente entre las piezas de sabiduría infinita que brotan de mi costado derecho. Si quieres encontrar al amor de tu vida, ven a mi museo. Todo el amor del mundo lo tengo guardado con las maravillas inútiles.

En mi bolsillo izquierdo escondo besos, pero esos no estarán expuestos en mi museo. Si los quieres tienes que venir por ellos, ya sabes que son tuyos. Siempre. Son muchos. Ven.

Ah, también tengo una receta infalible para curar el hipo.

Paloma Cuevas R.

Paloma Cuevas R. es el resultado de una educación libre y sin trabas. Obtuvo una formación académica en Filosofía por la UNAM y en Enseñanza del Inglés por la UAEM. Es humanista y sapiosexual. Docente durante más de 22 años, columnista, escritora y locutora en temas de Cultura, Política y Erotismo. Corresponsal del programa “A Medios Chiles” de #LaPayolaRadio. Promotora y gestora cultural incansable. Madre y cómplice de los Tres Mosqueteros. Amante declarada de México, el buen café y la verdad sin anestesia. Cuenta con un par de libros publicados en colaboración con otros autores: “Nosotros también nos acordamos”, publicado por la Universidad Autónoma del Estado de México, y “Hacerle al Cuento” Antología de aniversario de Amarillo Editores. Colabora con UniRadio y es una humanista declarada. "La educación y la cultura son el más poderoso antídoto contra la violencia..."

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