“2 de Octubre NO se Olvida”

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Por: Paloma Cuevas R.

Se ha vuelto un slogan para los grupos involucrados con rebeldía o enfocados a la defensa de los derechos humanos, y desgraciadamente también de aquellos oportunistas dedicados a marchar por toda aquella causa que implique desorden, en algunas ocasiones sin mayor justificación que las “injusticias” que a veces no son ni siquiera capaces de definir.

El 2 de octubre debiera ser mucho más que una fecha en el calendario en la que la gente prende veladoras en Tlatelolco y se acuerda de leer a Poniatowska o de presumir su edición especial de Proceso y de decir que su abuela, su padre o su madre estuvieron implicados.

La memoria para el Alzheimer provocado por la estupidez y la superficialidad cotidianos, provocados en mucho por una cajita de unas cuantas pulgadas que dicta la verdad que todos quieren escuchar rodeados de el confort que provee la ilusión de ser parte de un algo que no acaba de ser real. Millones de pobres que escudados como activistas de redes sociales desean un ipad, un iphone, pero no i-money…

Mientras las tripas rugen de hambre y el cansancio puebla los párpados de algunos de ellos, mientras otros tantos se resignan a ser nadie, porque unos cuantos les han negado el destino de ser alguien y cómodamente se estacionan en su papel de NINIS-victimizados sobreviviendo a costillas de sus padres.

La generación de la inocencia, “esos” que de a de veras se atrevieron a jugar a cambiar el mundo y tal vez, sin un trasfondo, o una agenda que tuviera objetivos definidos, más que la lucha por la autonomía real de las instituciones, por la defensa de la verdad que no es absoluta, pero que es universal y no se encuentra en la boca de unos cuantos, ni en los libros de texto.

La verdad es mucho más que una frase o un boletín de prensa, la verdad es aquello que recuerda quién realmente ha vivido, sin tapujos, sin adornos, sin mentiras ni subjetividades, sino con los ojos de quien ha visto lo que no quisiera, lo que no debiera; somos los hijos, o nietos de aquellos que vivieron el 2 de octubre del 68, hijos o nietos de esos jóvenes estudiantes que en algún momento de la vida tuvieron que resignarse a madurar, y ser parte de lo establecido, los que perdieron la inocencia y debieron entender que la vida a veces nos arrastra y que hay quienes están dispuestos a vender dignidad e ideales a cambio de unos tacos.

Somos nosotros, los descendientes de esa generación los que no debemos permitir que el 2 de octubre sea olvidado, no con marchas, no con gritos o sombrerazos, pero sí preparándonos, evitando ser parte del porcentaje que aparece en el raiting de las televisoras que informan lo que les da la gana en muchas ocasiones como les da la gana.

Somos esa generación “educada” que sí recuerda la génesis del conflicto, y que aquí se comparte a manera de recuento histórico:

Una aparentemente “simple” pelea de jóvenes de “prepa” ocurrido el 22 de julio de 1968, como parte de un incidente de fútbol americano entre la vocacional 2 del IPN y la preparatoria Isaac Ochoterena, incorporada a la UNAM, ocasionado por un par de pandillas “Los Ciudadelos” y “Los Arañas” que termina en una gresca. El cuerpo policiaco de granaderos fue el encargado de disolver a la turba, deteniendo a varios estudiantes y allanando las instalaciones de dicha vocacional.

Entre el 26 al 29 de julio de 1968, varias escuelas entran en un paro de labores,  los granaderos y el ejército son instruidos para entrar a varias de las escuelas, entre ellas, la Prepa 1 en San Ildefonso, donde fue destruida mediante un bazucado su puerta tallada en el siglo XVIII, lo cual  genera indignación.

Fue la respuesta el 30 de julio de 1968, del rector de la UNAM, Javier Barros Sierra en Ciudad Universitaria, al condenar de manera pública estos hechos, y el posterior izamiento de la bandera mexicana a media asta así como su emotivo discurso en donde se pronunció a favor de la autonomía universitaria y exigió la libertad de los presos políticos, refiriéndose a los estudiantes detenidos de la Prepa 1, combustible para encender el ánimo de los jóvenes universitarios, a quiénes se unió ese mismo día al encabezar  la marcha por la avenida de los Insurgentes, donde surgió un lema muy común utilizado por el movimiento estudiantil, “¡Únete pueblo!”

Con la pronta respuesta de los jóvenes y el temor de sus padres y de los adultos de la época que estaban dispuestos a todo menos a permitir que sus hijos anduvieran de “hippies” y “revoltosos”, el presidente Díaz Ordaz, en un discurso pronunciado en Guadalajara, ofreció su “mano tendida” a quien quisiera estrecharla. Al día siguiente  fue formado el Consejo Nacional de Huelga (CNH) y para el 4 de agosto, el movimiento estudiantil ya había elaborado un pliego petitorio que invalidaba el de la Federación Nacional de Estudiantes Técnicos (FNET), y contenía los siguientes puntos:

1.-Libertad a los presos políticos.

2.-Derogación de los artículos 145 y 145 bis del Código Penal Federal. (Instituían el delito de disolución social y sirvieron de instrumento jurídico para la agresión sufrida por los estudiantes).

3.-Desaparición del Cuerpo de Granaderos.

4.-Destitución de los jefes policíacos.

5.-Indemnización a los familiares de todos los muertos y heridos desde el inicio del conflicto.

6.-Deslindamiento de responsabilidades de los funcionarios culpables de los hechos sangrientos.

El 26 de agosto de 1968, una multitudinaria marcha se dirigió al zócalo capitalino. Fue la primera ocasión en que se insultó de manera pública al presidente mexicano, Gustavo Díaz Ordaz. Al finalizar la manifestación, uno de sus líderes se pronuncia a favor de quedarse a esperar una respuesta del gobierno, a escasos días del informe presidencial. La madrugada del 28 de agosto de 1968, fueron abiertas las puertas del Palacio Nacional, de donde salieron tanques del ejército para dispersar a los manifestantes. El 13 de septiembre de 1968, tiene lugar “La marcha del silencio”, donde los se marchó con pañuelos en la boca.El 18 de septiembre de 1968, el ejército invade la Ciudad Universitaria de la UNAM, como  señal de protesta el Rector Barros Sierra renuncia el 23 de septiembre y el 24 de septiembre de 1968, el ejército invade el Casco de Santo Tomás, uno de los campus del IPN.

El ejército se retiró de Ciudad Universitaria de la UNAM el 1 de octubre. La tarde del 2 de octubre, un día después de la salida del ejército del Campus de la UNAM, miles de personas se reunieron en la Plaza de las Tres Culturas en Tlatelolco. Mientras el ejército vigilaba, al igual que en todas las manifestaciones anteriores, que no hubiera disturbios y por temor a que fuera asaltada la Torre de la Secretaría de Relaciones Exteriores. Mientras tanto, miembros del Batallón Olimpia (vestidos de civiles) se infiltraron en la manifestación hasta donde se encontraban los oradores y varios periodistas. Sin motivo aparente, los miembros de este Batallón dispararon en contra de los manifestantes; los militares que estaban custodiando la manifestación repelieron la agresión, alegando creer que los disparos provenían de los estudiantes. Muchos manifestantes intentaron escapar del tiroteo escondiéndose en los edificios aledaños y el ejército, sin orden judicial, irrumpió en cada uno de los departamentos de la Unidad Tlatelolco para capturarlos. Se estima que esta matanza resultó en la muerte de más de trescientas personas, aunque las fuentes gubernamentales reportan entre 40 y 50. Además de las muertes, hubo cientos de heridos y detenidos, acusados de delitos políticos.

Son muchas las versiones de lo ocurrido esa tarde:  que si grupos infiltrados de comunistas y desestabilizadores que deseaban hacer de las suyas durante las Olimpiadas de la Paz, que si plan maquiavélico del Gobierno, que si líderes estudiantiles que se “vendieron” y “regalaron” a sus compañeros por unos pesos, creo que a estas alturas jamás sabremos la verdad completa.

Somos esa generación con hambre de respuestas, dispuesta a generar las preguntas adecuadas, con sintaxis correcta y con trasfondo quizá hasta de tipo filosófico.

Somos esa generación que se mueve ante la injusticia y las eventualidades del tiempo y que está dispuesta a apoyar a otros, sintiendo empatía haciendo a un lado el bien individual en pos del bien común.

Ante 48 años de dudas hacer es la respuesta, acciones en lugar de quejas, construcción en lugar de indiferencia, capacidad y servicio ante la cínica indolencia…

Amor, realidad y hasta la victoria siempre…

Paloma Cuevas R.

Paloma Cuevas R. es el resultado de una educación libre y sin trabas. Obtuvo una formación académica en Filosofía por la UNAM y en Enseñanza del Inglés por la UAEM. Es humanista y sapiosexual. Docente durante más de 22 años, columnista, escritora y locutora en temas de Cultura, Política y Erotismo. Corresponsal del programa “A Medios Chiles” de #LaPayolaRadio. Promotora y gestora cultural incansable. Madre y cómplice de los Tres Mosqueteros. Amante declarada de México, el buen café y la verdad sin anestesia. Cuenta con un par de libros publicados en colaboración con otros autores: “Nosotros también nos acordamos”, publicado por la Universidad Autónoma del Estado de México, y “Hacerle al Cuento” Antología de aniversario de Amarillo Editores. Colabora con UniRadio y es una humanista declarada. "La educación y la cultura son el más poderoso antídoto contra la violencia..."

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